El uso de redes sociales para insultar o denigrar a una persona puede suponer un delito de acoso. Se considera, por regla general, que estamos ante lo que se denomina CIBERACOSO cuando el que realiza los insultos (HATER) lo hace más de tres veces. En este caso puede considerarse que estamos ante no solo una injuria, sino ante una acción de acoso.

En esta situación, lo primero que se recomienda es recopilar la mayor información posible, haciendo capturas de pantallas o fotografías de los insultos; si bien, la mejor práctica sería levantar acta notarial del contenido y la fecha.

En el portal de la Guardia Civil se incluye una herramiento técnica (eGarante) que permite certificar los contenidos delicitivos.

Lo siguiente sería denunciar tales contenidos ante la propia red social. Facebook y Twitter, por ejemplo, ponen a disposición de los ususarios mecanismos para denunciar estos hechos.

Por último, los hechos deben ser puestos en conocimiento de las autoridades, sea a través de denuncia ante la Guardia Civil o Policía, o bien ante denuncia penal en el Juzgado.

Debes saber que todo terminal informático que se conecta a internet deja un rastro (la IP) que hace posible identificar al autor del delito.

Si has tenido problemas relacionados con este asunto, no dudes en consultarnos.